Hay momentos en los que sentimos que algo se repite en nuestra vida.
Relaciones que terminan de una forma parecida. Conflictos familiares que parecen no resolverse. Dificultad para poner límites. Culpa. Miedos. Una sensación de estar ocupando un lugar que no nos corresponde. O simplemente ese pensamiento de: “Sé que aquí hay algo, pero no consigo entender qué es.”
Las constelaciones familiares ofrecen una manera de observar esas situaciones desde una perspectiva diferente: mirando no solamente lo que nos sucede individualmente, sino también los vínculos, las relaciones y la historia familiar de la que formamos parte.
Soy Marta Jimeno, terapeuta Gestalt, consteladora familiar y profesora de mindfulness y meditación. En este artículo quiero explicarte de una manera sencilla qué son las constelaciones familiares, qué podemos explorar a través de ellas y cómo es una sesión.
¿Qué son las constelaciones familiares?
Las constelaciones familiares son un enfoque de trabajo personal de orientación sistémica desarrollado y popularizado por Bert Hellinger.
La perspectiva sistémica propone ampliar nuestra mirada: en lugar de observar únicamente a la persona y aquello que le sucede, presta también atención al sistema de relaciones al que pertenece, especialmente el familiar.
Todos nacemos dentro de una familia.
Antes de nosotros estuvieron nuestros padres, nuestros abuelos y otras generaciones, cada una con sus propias relaciones, pérdidas, dificultades, decisiones y circunstancias.
Desde el enfoque de las constelaciones familiares exploramos cómo la manera en la que nos relacionamos con nuestro sistema familiar puede estar vinculada con determinados conflictos, emociones o patrones que experimentamos en nuestra vida actual.
No se trata de buscar culpables.
Se trata de mirar.
Mirar nuestra historia, nuestros vínculos y el lugar que ocupamos dentro de ellos para intentar comprender aquello que hasta ahora quizá no habíamos podido ver.
¿Para qué sirve una constelación familiar?
Normalmente una persona llega a una sesión porque existe algún aspecto de su vida que desea comprender mejor.
Puede ser una situación concreta o simplemente una sensación difícil de explicar.
En una constelación familiar podemos explorar, entre otras cuestiones:
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La relación con nuestra madre o nuestro padre.
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Conflictos familiares.
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Dificultades recurrentes en las relaciones de pareja.
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Patrones que sentimos que repetimos una y otra vez.
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Dificultades para poner límites.
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Sentimientos de culpa o responsabilidad hacia otras personas.
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Situaciones relacionadas con separaciones, pérdidas o duelos.
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Nuestra forma de relacionarnos con la maternidad o la paternidad.
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Conflictos entre hermanos u otros miembros de la familia.
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Momentos de cambio en los que sentimos que algo nos impide avanzar.
Esto no significa que todos nuestros problemas procedan de nuestra familia ni que una constelación pueda explicar automáticamente aquello que nos ocurre.
La constelación es, sobre todo, una herramienta de exploración y toma de conciencia.
¿Cómo pueden ayudarnos las constelaciones familiares?
Una de las cosas que más me gustan de este trabajo es que nos permite observar una situación desde fuera.
Muchas veces llevamos años pensando sobre un mismo problema.
Lo analizamos.
Intentamos comprenderlo.
Hablamos de ello.
Y aun así sentimos que seguimos dando vueltas alrededor del mismo lugar.
Durante una constelación intentamos representar y observar algunos de los elementos que forman parte de esa situación.
Esto puede ayudarnos a descubrir relaciones, emociones o dinámicas que anteriormente no habíamos considerado y, a partir de ahí, encontrar una perspectiva diferente.
A veces el movimiento más importante no consiste en cambiar a nuestra familia.
Consiste en cambiar la manera en la que nosotros nos relacionamos con nuestra historia.
Las constelaciones familiares y los patrones que se repiten
Una de las razones por las que muchas personas se acercan a las constelaciones es la sensación de estar repitiendo determinadas situaciones.
“Siempre termino relacionándome con el mismo tipo de persona.”
“Me cuesta muchísimo decir que no.”
“Siento que tengo que cuidar de todo el mundo.”
“Cuando las cosas empiezan a irme bien, algo dentro de mí se frena.”
“Con mi madre siempre vuelvo al mismo conflicto.”
No debemos asumir automáticamente que detrás de cada una de estas situaciones existe una causa familiar.
Pero sí podemos preguntarnos:
¿Qué ocurre cuando observo este problema dentro del contexto de mis relaciones y de mi historia?
Esa pregunta puede abrir una perspectiva que antes no habíamos contemplado.
El vínculo con nuestra madre y nuestro padre
La relación con nuestros padres suele ocupar un lugar importante en nuestro desarrollo y en nuestra historia personal.
Y también puede ser una de las relaciones más complejas.
Podemos amar profundamente a nuestros padres y, al mismo tiempo, sentir dolor, enfado, distancia o incomprensión.
Trabajar este vínculo mediante una constelación no significa justificar aquello que nos hizo daño.
Tampoco significa que tengamos que reconciliarnos con alguien, mantener una relación que no deseamos o renunciar a nuestros límites.
Significa permitirnos observar esa relación desde diferentes perspectivas y explorar qué necesitamos nosotros para relacionarnos de una manera más consciente con nuestra propia historia.
Para mí, esta diferencia es fundamental.
Comprender no significa justificar.
¿Cómo es una sesión de constelaciones familiares?
No necesitas conocer tu árbol genealógico completo ni investigar previamente a toda tu familia.
Partimos de aquello que tú deseas trabajar.
Al comienzo de la sesión hablamos brevemente sobre la situación que quieres explorar. A partir de ahí seleccionamos los elementos relevantes y comenzamos el trabajo de representación propio de la constelación.
Dependiendo de la modalidad, pueden utilizarse representantes humanos, figuras, objetos u otros recursos.
La intención no es reconstruir literalmente lo que ocurrió en tu familia.
Lo que hacemos es crear una representación que permita observar la situación desde otra perspectiva y explorar qué aparece durante el proceso.
Yo acompaño ese recorrido, pero no intento imponerte una interpretación cerrada sobre tu historia.
¿Qué diferencia existe entre una constelación individual y una grupal?
Las constelaciones familiares individuales se realizan únicamente entre la persona y la facilitadora.
Podemos utilizar figuras, objetos u otros elementos para representar las diferentes partes del sistema.
Es un formato íntimo que permite trabajar el tema de una manera muy personal.
En las constelaciones familiares grupales, otras personas del grupo pueden participar como representantes de determinados elementos de la constelación.
Son experiencias diferentes y ambas pueden resultar interesantes dependiendo de la persona y del momento en el que se encuentre.
En mi caso, acompaño tanto constelaciones familiares individuales como grupales en Gilet y Puerto de Sagunto, además de otros procesos de acompañamiento personal.
Un día para desconectar del ruido, compartir con otras personas y disfrutar una experiencia muy diferente que te ayudará a soltar tensión, recargarte y sentirte mejor contigo.